Es sabido que en Al-Ándalus no solo se vivió un gran esplendor artístico o cultural, otras ciencias también se nutrieron de las numerosas aportaciones que se dieron en estos siglos, como por ejemplo en el campo de la medicina con Averroes, en el campo de la cirugía con Albucasis, y en el campo de la oftalmología con Mohamed Al-Gafequi.
Si quieres seguir descubriendo más sobre uno de los periodos de mayor resplandor para la historia, la cultura y los saberes, sigue leyendo porque hoy vamos a centrarnos en una de las figuras más importantes de la Córdoba del siglo XII, porque si destacamos a alguien que fue un pionero en su campo y que aportó muchísimo a cómo comprender y entender las distintas enfermedades del ojo, no hablamos de otra persona que Mohamed Al-Gafequi.
Vida y estudios
Muhammad Ibn Qassoum Ibn Aslam Al-Gafequi, en árabe محمد الغافق, mayormente conocido por su apellido Al-Gafequi, nació durante el período árabe en Gafiq, hoy la pequeña localidad de Belalcázar.
Poco sabemos de en qué fecha nació o cómo fue su vida, pues se perdieron los manuscritos y crónicas de esa época. Sin embargo, sí se sabe qué estudió y qué profesión ejerció gracias al legado que nos dejó: sus libros.
Tenía un especial interés en los estudios sobre salud, por lo que decidió estudiar medicina en Córdoba donde se dedicó en particular a la medicina oftalmológica y oculística en torno a los siglos XII y XIII. También estuvo varios años en Bagdad formándose, aunque finalmente volvió a su ciudad para ejercer su profesión.
Sus conocimientos se inspiran en uno de los padres de la medicina: el griego Hipócrates. Se empapó de sus libros y de los más prestigiosos médicos árabes, prestando un especial interés en los capítulos relacionados con la oftalmología, a los que hace referencia.
Tras años de trabajo y dedicación a tratar y curar a numerosos enfermos en Córdoba, tuvo que exiliarse, lo que le conllevó a trasladarse a lugares santos de Arabia donde trabajó en numerosos hospitales y obtuvo un mayor conocimiento en diversas bibliotecas.
Él mismo contaba en su obra que no encontraba un libro que reuniera todos los conocimientos sobre oftalmología desde un punto de vista científico y práctico. Es por ello que, para demostrar ser un buen conocedor de la literatura médica árabe, creó su famoso libro llamado El Director o mayormente conocido bajo el nombre de La guía del oculista.
No solo era conocido por haber creado esa obra, sino también por su trato al paciente, un trato cercano y personalizado que permitiera al enfermo recuperarse sin sufrir dolor. Siempre aconsejaba tener en cuenta la naturaleza del enfermo para no precipitarse en tratamientos o procedimientos. Cuenta que en Córdoba un niño recién nacido no era capaz de abrir los párpados, y antes de realizar una cirugía decidió esperar. Al cabo de un año se abrieron sus párpados de forma natural y él agradeció a Alah no haber decidido intervenir.
Falleció en torno al año 1165 en Córdoba.
Es inconfundible la influencia que Al-Gafequi tuvo en generaciones posteriores. Su obra fue estudiada durante siglos en el mundo islámico. Influyó en la medicina europea a través de traducciones latinas. Es un antecedente directo de la oftalmología moderna y es reconocido como una de las grandes figuras científicas de Al-Ándalus.
Por su personalidad y su profesionalidad Al-Gafequi siempre será recordado, así como su obra, de la que se conserva un manuscrito en la biblioteca de El Escorial, Madrid.
De hecho, Córdoba sigue todavía muy unida a su figura. Desde 1965, para conmemorar el octavo centenario de su fallecimiento, se creó un busto en la Plaza del Cardenal Salazar, enfrente de la Facultad de Filosofía y Letras de Córdoba. Asimismo, en octubre de este año se realizó un curso sobre el glaucoma que llevaba su nombre: Reunión Al-Gafequi/Curso de Glaucoma, Sociedad Andaluza de Oftalmología.
Su obra: La Guía del Oculista
La Guía del Oculista también era conocida con el título de AI-Morchidfl’Khh, es un volumen dividido en seis capítulos escrito en árabe magrebí. Se crea con el objetivo de recopilar conocimientos sobre medicina y oftalmología. El propio Al-Gafequi explica en su libro que cuando él estudió medicina, carecía de un libro que recopilase todos los conocimientos de esta rama:
Sabe ¡oh hijo mío! que cuando yo estudié esta rama de la medicina, es decir, la oftalmología no he encontrado el libro que reúna todo lo necesario desde los puntos de vista científico y práctico.
En cuanto a mi libro actual, es una recopilación de todo lo que es necesario en oftalmología desde los puntos de vista científico y práctico.
Este libro no solo aporta a la bibliografía médica, sino que también aporta muchísimas novedades en este campo. Es por ello que Al-Gafequi es recordado a día de hoy por sus aportaciones a la medicina y a la literatura médica, e incluso es considerado el padre de la oftalmología por haber escrito esta obra.
Los capítulos se escribieron a modo de discurso o explicaciones que el mismo autor hacía:
- Capítulo I: las recomendaciones de Hipócrates, elementos y temperamentos naturales y accidentales del ojo.
- Capítulo II: la configuración de la cabeza, los órganos del ojo, las arterias, las venas, el espíritu psíquico y las facultades naturales.
- Capítulo III: explica las condiciones del aire, el reposo, los movimientos, los alimentos, las bebidas, el sueño, la vela y los trastornos psíquicos.
- Capítulo IV: relata las enfermedades, sus causas y los accidentes de la digestión que derivan en afecciones alojo.
- Capítulo V: está inspirado, en gran parte, en el memorial de los oculistas de Alí Ibn Isa, oculista que vivió en Bagdag hacia el año 1000 de la era cristiana. AI-Gafequi discute la clasificación de las enfermedades y sus tratamientos, los colirios secos, los polvos, los estornutatorios, las hieras, las triferas, los cocimientos, las bebidas, pomadas y aceites.
Cirugías o tratamientos realizados por Al-Gafequi
Fue también conocido por ser uno de los primeros en realizar numerosas cirugías, entre las que destacamos:
- Operación de cataratas: fue el primero en realizar esta operación porque creía que las cataratas eran una membrana que se podían extraer.
- Perforar el hueso de la nariz, procedimiento conocido bajo el nombre de dacriocistorrinostomía. Propuso como remedio para aliviar el dolor o intentar paliar todo sufrimiento del paciente una curación con un bálsamo hecho a base de aloe, incienso, sarcocola, flor de granada y un cuarzo verde, disuelto en agua.
- Tratamiento para las verrugas: propuso que si el paciente no era capaz de soportar la operación o cauterización con cauterio lenticular calentado, podría tratarse con un tubo de cobre lleno de lejía cáustica, o triturando comino negro con sal y vinagre para frotarse el ungüento encima de la verruga.