¡Baños Árabes de Córdoba!

Imagina la experiencia inolvidable de sentirte transportado a otra época, a otro mundo, en pleno esplendor del Califato Omeya, viviendo la recreación de un sitio mágico como el de los Baños Árabes de Córdoba en plena judería.

Después de recorrer la ciudad en busca de aventuras y cultura monumental con nuestros Tours por los Barrios de Leyenda o por los rincones más emblemáticos de la ciudad; nuestra propuesta para la relajación, y una experiencia para los sentidos, os lleva a disfrutar de los distintos servicios exclusivos que los Baños Árabes de Córdoba ofrecen a sus clientes. Baños en distintas piscinas termales, masajes, degustación de té y pastas morunas… Un momento que además os hará sentir transportados a un universo mágico sin salir de vuestra visita por Córdoba.

Merece la pena pasear por nuestra ciudad de la mano de nuestros guías, recorriendo parajes y rincones junto a los monumentos más importantes de Córdoba. Conocer leyendas y pasajes únicos de la historia de una ciudad que fue romana, árabe y judía. Nuestros guías os adentrarán por las calles de la judería, y podrás elegir Tours como el de La Judería y la Mezquita Catedral para disfrutar recorriendo lugares de singular belleza y los monumentos del patrimonio cordobés de obligada visita si estás de viaje en la ciudad. Además, con el Tour Patios de Córdoba podrás recorrer uno de los mayores valores del patrimonio cultural cordobés como son los Patios y saborear la cultura gastronómica con las tapas más representativas de la cocina cordobesa con el salmorejo como principal exponente.

Nuestra recomendación para despedir un día tan interesante, y lleno de sensaciones y paradas históricas, se presenta como un broche de oro al final de una jornada tan intensa como placentera y no puede ser mejor que acabar disfrutando de la amplia oferta de baños y masajes en los Baños Árabes de Córdoba.

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Baños árabes de Córdoba

Un poco de historia:

Los musulmanes adaptaron el baño de vapor romano a las necesidades culturales propias, dando lugar a la proliferación dentro de las grandes ciudades de un tipo de baño caliente denominado hammam. Estos baños, tanto privados como públicos, se encontraban frecuentemente próximos a las mezquitas y además servían de lugar de esparcimiento para los habitantes.

Los baños árabes también constituyen uno de los mejores ejemplos del proceso de reinterpretación del arte y la arquitectura clásica bizantina y persa realizada en Al-Ándalus por los emires y califas omeyas. A principios del siglo VIII, se construyeron en oriente numerosos complejos arquitectónicos principescos que incluían casi siempre zona de alojamientos, mezquita, edificios auxiliares y baño.

El baño andalusí era comparable a la sala de las abluciones o lugar de realización del aseo ritual. En ellos se efectuaban actividades religiosas, higiénicas, terapéuticas y sociales. Muchos baños públicos eran propiedad de mezquitas que los usaban como forma de obtención de recursos económicos. Hombres y mujeres tenían distintos horarios de visita. Los baños eran también un importante centro de relación.

El esquema arquitectónico del baño andalusí consta de bayt al-maslaj o sala de acceso y vestuario, bayt al-barid o sala fría, bayt al-wastany o sala templada y  bayt al-sajun o sala caliente. Estos establecimientos que podían ser baños Reales, públicos o privados, reflejaban la importancia de las ciudades ya que un mayor número de baños implicaba una mayor categoría urbana.

El caso de la Córdoba omeya, capital política y administrativa de Al-Ándalus, es el mejor ejemplo de urbanismo floreciente, una ciudad que según los textos árabes pudo llegar al millón de habitantes en el siglo X, y disponer de unos 300 baños, llegando a los 600 establecimientos a comienzos del siglo XI.

Las fuentes árabes nos cuentan que en el siglo IX, en época de Abderramán II había un baño Real en el alcázar de Córdoba. Sin embargo, los restos más antiguos conservados de baños cordobeses pertenecen a la época califal del siglo X y se encuentran en Medina Azahara.

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Vista exterior de los Baños Califales de Córdoba hace 25 años, antes de su reconstrucción y acondicionamiento.

De los muchos baños de Córdoba que las crónicas árabes cuantifican en número que a menudo resulta exagerado, tan solo dos han pervivido de manera ostensible dentro del recinto de la ciudad: los de la calle de Velázquez Bosco o de Santa María y los pertenecientes al antiguo alcázar omeya, ubicados en el actual Campo Santo de los Mártires. Otros baños próximos a la Mezquita de los que posiblemente queden algunos restos ocultos fueron los de la Pescadería, muy alterados en el tránsito de la ciudad árabe a la cristiana, y los de la antigua calle del Baño. Son interesantes, así mismo, los baños del Alcázar, realizados en época cristiana, aunque inspirados en modelos islámicos.

Tradición

Y es que la tradición de los baños árabes se mantuvo en la Córdoba Cristiana bajo-medieval, época en la que se construyeron los baños mudéjares de Doña Leonor en el Alcázar Cristiano.

Los baños califales pertenecían al alcázar omeya, residencia de emires, califas y sede de gobernadores hasta la conquista de Córdoba por Fernando III el Santo en 1236. Están situados en el Campo Santo de los Mártires, un espacio que tiene su origen en el campillo del Rey, nombre dado a la plaza de armas creada por Alfonso XI, frente al nuevo Alcázar Cristiano en 1328. Para construir dicha plaza tuvieron que aportar 4 metros de relleno de tierras que cubrieron al antiguo alcázar omeya.

Estructura

En los baños del alcázar califal podemos encontrar tres zonas bien diferenciadas y que corresponden a reformas de diversas épocas: un baño califal al este, un salón de recepciones de época taifa, y un baño de época almohade al oeste.

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Sala de acceso al vestuario de los Baños Califales de Córdoba

En el baño califal encontramos el típico esquema arquitectónico del baño árabe compuesto de un pórtico, vestuario, sala fría, sala templada y sala caliente, así como horno, leñero, y zonas de servicio. El recorrido se desarrollaba en recodo, quedando las salas principales ocultas a la visión desde el exterior.

En el vestíbulo se desnudaban los usuarios del baño recibiendo toallas, alcorques, y otros accesorios para el cuidado y limpieza del cuerpo. Junto a él se disponía una letrina y un pasillo a la derecha que conducía a otras zonas del palacio.

El recorrido continuaba en la sala fría donde se producía un ritual de oración e higiene corporal. La sala templada era el espacio de mayor riqueza y se cubría con bóvedas apoyadas sobre arquerías y pilares columnados. Sus paredes estaban enlucidas y pintadas. En esta sala el califa es donde pasaba más tiempo, recibiendo las atenciones estéticas e higiénicas diarias tales como masaje, afeitado, y cuidado del cabello.

La siguiente sala era la caliente, con planta rectangular y dos aletas laterales desde las que se accedía a dos pilas de baño. Se cubría con bóveda y estaba pintada con decoración geométrica. Por debajo de esta sala discurría el hipocausto o sistema de calefacción del suelo, y en sus muros se abrían chimeneas de tiro de la combustión del horno. De esa forma el suelo y las paredes caldeaban el ambiente. Esta sala fue escenario de trágicos episodios durante la guerra civil que acabó con el califato como los asesinatos en el 1018 y en el 1024 de los califas Alí Ibn Hammud y Abderraman V.

El horno se situaba entre los volúmenes de las dos pilas de agua caliente y de él se conserva el conducto de alimentación y el hipocausto bajo la sala caliente. Sobre él se situaba la caldera de bronce.

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Baños árabes de Córdoba

Como elemento de enlace entre el baño califal y el almohade encontramos un salón porticado que tenía en su espacio delantero un surtidor que presidía un jardín. Desde este pórtico se accedía al salón de recepciones el cual fue levantado ya en el siglo XI durante la taifa de Sevilla. Aquí aparecieron abundantes yeserías de la época taifa, almohade y almorávide, lo que da idea del uso prolongado de este espacio durante los siglos XI y XII. Este salón se hallaba flanqueado por 2 pequeñas aletas laterales. Una de ellas servía de espacio de contacto con el baño del siglo XII y otra de paso directo hacia el pasillo de la leñera.

En el siglo XII, bajo el gobierno de los Almohades se construyó un nuevo baño regio que reutilizaría la aleta lateral del salón como espacio de vestíbulo y que mantendría el uso del antiguo horno. Desde el vestíbulo se accedía por una parte a la sala fría y por otra a la sala templada. La sala fría era cuadrangular con andén de ladrillo y viga central decorada con azulejería. Desde este espacio se pasaba a una pequeña sala que pudo utilizarse como espacio de descanso accediéndose también a una letrina que aún conserva restos de la placa de piedra caliza que servía como asiento.

La sala templada del baño almohade se dividía en dos espacios intercomunicados. El primero de ellos era una habitación rectangular con bóveda de medio cañón en la que se abrían lucernarios estrellados. El segundo era una sala cuadrangular que conserva todavía su pavimento de mármol original y que se cubría con bóveda de arista.

La siguiente sala era la caliente un espacio de planta rectangular con atajos laterales cubierta con bóveda de medio cañón y en la que se abrían lucernarios estrellados. Una pila de inmersión se disponía en su lado este, pila que presenta reformas cristianas del siglo XIII.

Patrimonio

Los baños del alcázar califal son una pequeña parte del inmenso patrimonio arqueológico de época omeya de Córdoba, la antigua capital de Al-Ándalus. Un exponente de la arquitectura palaciega al servicio de los califas y un modelo que siguieron los constructores de baños árabes a lo largo de los siglos.

Podemos decir que en el año 1903 afloraron a la superficie del Campo Santo de los Mártires los restos de unos baños árabes que fueron cubiertos meses después por considerar que constituían peligro para la salud pública. Más adelante, entre los años 1961 y 1964, un grupo de historiadores cordobeses, entre los que se encontraban el arabista Manuel Ocaña y el arquitecto Félix Hernández, sacó definitivamente a la luz tales restos, que quedaron a la intemperie y que durante muchos años presentaban un estado lamentable. Fue en 2006, tras 2 años de reformas cuando finalmente quedaron acondicionados estos baños para poder ser visitados convenientemente.

Estos baños se hallan contiguos al desaparecido alcázar omeya, del cual con toda probabilidad eran anejos. Aunque ya existían en época califal y taifal fueron reutilizados por almorávides y almohades, a juzgar por el hallazgo de importantes restos de yeserías talladas con motivos de ataurique y franjas epigráficas de estas épocas.

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Baños árabes Santa María en Córdoba

Con respecto a los baños de la calle Velázquez Bosco, antes de Céspedes, se denominan las fuentes cristianas de Santa María, por haber dependido un tiempo de la iglesia así llamada, esto es, la Catedral. Tras la reconquista de la ciudad estos baños se convirtieron en dependencias anejas a una cárcel. Posteriormente pasaron a ser propiedad del Cabildo catedralicio, que a finales del siglo XV los arrendó a particulares.
En el siglo XVII se destina a teatro de comedias, hasta que en el año de 1661 se utilizan por fin como vivienda, uso que pervive hasta la actualidad.

La planta de este baño es acodada, como la de los baños del Alcázar de los Reyes Cristianos. Posee en su sala fría o bait al-bárid un compartimento central rectangular, con peristilo de ocho columnas de acarreo, al que han sido suprimidos el estanque central y la cúpula que en su día tuvo, convirtiéndose en patio. A continuación, se halla la sala destinada a baño caliente (bait assajín), de planta rectangular con bóveda de cañón de sillería y lucernas rectangulares. En sus muros aún conserva dos huecos con arcos de herradura que albergaban los recipientes para el agua y una puerta central con arco abovedado que conecta con un aljibe de planta elíptica.

Este baño en su estado actual se haya muy reformado, habiendo sufrido intervenciones importantes en el siglo XIV y durante los siglos XVIII y XIX. De su primitiva fábrica califal conserva restos de almohadillado en algunos de los sillares de la sala caliente y capiteles de avispero en la sala fría.

Es fácil que aún queden restos de otros baños árabes, denominados de la Pescadería, en los inmuebles situados entre las calles de Cardenal González y de la Cara. En el año 1945 el historiador del arte Diego Angulo, a propuesta de Enrique Romero de Torres, realizó un informe de dichas dependencias para la Academia de la Historia. En dicho informe hacía una descripción de los restos que aún subsistían y apuntaba su carácter público, dadas las dimensiones de los mismos.

Hasta hace unas décadas quedaban restos de otro baño árabe almorávide en el solar número 10 de la calle de Carlos Rubio, antes del Baño, en el barrio de San Pedro. También se conoce la existencia de otros baños de origen árabe, hoy totalmente perdidos, a través de documentación cristiana posterior a la reconquista de Córdoba.

Y es que la tradición de los baños árabes se mantuvo en la Córdoba Cristiana bajo-medieval, época en la que se construyeron los baños mudéjares de Doña Leonor en el Alcázar Cristiano.

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¿Cuál es el horario de apertura de los Baños Árabes de Córdoba?

baños arabes de Cordoba

Abren 365 días al año incluyendo todos los festivos, de lunes a domingo de 10 .00 de la mañana a 02.00 de la madrugada.

HORARIO INSTALACIONES BAÑOS ÁRABES DE CÓRDOBA

Lunes a Viernes:    Mañanas : 9:00 – 14:00   Tardes : 17:00 – 20:30
Sábados:                  Mañanas : 9:00 – 14:00   Tardes : Cerrado

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